Fora l'àrea

Tertuliano del programa deportivo Fora l'àrea en Radio Estel

miércoles, septiembre 28, 2011

De Kubala a Messi, no es la misma Historia

El Barça se aficiona a las \'manitas\'

Quienes ya tenemos una edad, pero no la suficiente como para haber visto jugar a Ladislao Kubala, sabemos de él lo que los archivos de la historia blaugrana nos dicen, pero sobre todo lo que la memoria histórica latente, como son los culés más veteranos, nos han ido transmitiendo a las generaciones posteriores.

Kubala llegó al Barça a principios de los 50, liderando el famoso Barça de las 5 copas y haciendo, dicen, del conjunto culé el más poderoso futbolísticamente en Europa. Entonces no se jugaba ni Copa de Europa, ni Champions League, ni fases previas aburridas e intrascendentes como ahora. Entonces existía la Copa Latina, que enfrentaba a los campeones de las Ligas española, francesa, italiana y portugués. El Barça la conquistó en dos ocasiones.

De Kubala se dice que dejó pequeño el estadio de Les Corts y por tanto fue el artífice de la construcción del actual Camp Nou, fundado en 1957.

La llegada de Di Stéfano al Barça, junto a Kubala, hacía presagiar a un Barça imparable, junto a los Kocsis, Czibor y compañía, base de la Hungría que perdió la final del Mundial del 1954 en Suiza ante Alemania, maravillando al mundo por su fútbol. La intervención de Franco impidió la llegada de la Saeta Rubia a Can Barça, propiciando su llegada al Real Madrid, quien cuando poco más tarde se comenzó a jugar la Copa de Europa en 1955 tenía un equipo capaz de arrasar en Europa, como así sucedió.

Quienes vivieron su época no dudan en señalar a Kubala como uno de los jugadores más determinantes de la historia culé. Pero incluso él, tuvo que sufrir uno de los males del entorno culé, el eterno dualismo, en su caso entre kubalistas y suaristas, que acabó con Luís Suárez en las filas del Inter de Milan, ganando dos Copas de Europa y un Balón de Oro en Italia, mientras el Barça de Kubala se chocaba contra unos postes cuadrados en un estadio suizo.

Hoy, con sólo 24 años y muchos años de fútbol por delante aún, Leo Messi ha igualado con 194 goles los realizados por Ladislao. Si Kubala fue determinante en los años 50 para la Historia del Club, nadie duda de que Messi ya es, sin duda, el jugador más determinante de la Historia blaugrana, y posiblemente el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.

Kubala no pudo conseguir triunfar en las Copas de Europa de su época, cosa que Messi ya lo ha conseguido en tres ocasiones. Las circunstancias de entonces le imposibilitaron el conseguirlo, mientras que Leo ha tenido la suerte de ser contemporáneo al mejor momento del club, con rosellistas o laportistas, con cruyffistas o nuñistas, con kubalistas o suaristas, o con pepistas o guardiolistas.

Estamos en la mejor era del club, con un proyecto consolidado de años de política de club, de trabajo de cantera, de filosofía, de solvencia económica, de referente mundial, con muchos de los mejores jugadores del mundo, con el mejor de todos, con el mejor entrenador para este club.

Y ello se traduce en todos los títulos de la última década, en la normalidad con la que se aceptan las continuas goleadas, en la situación que se encuentra nuestro eterno rival, en la mierda que nos tiran día sí día también (ladran, luego cabalgamos)…

De Kubala a Messi, de 194 a 194 goles, la Historia de este club ha cambiado mucho, y para bien. Donde antes el entorno autodestruía el club, ahora simplemente lo modela.

Como ha cambiado la Historia.

Foto: www.sport.es

miércoles, septiembre 14, 2011

Trata de arrancarlo, por Dios Pep, trata de arrancarlo

El Barça regala un empate al Milan

Lo que el sábado pareció un accidente y lo que hoy se hubiese quedado en algo preocupante, sin más, si el Milan no hubiese conseguido marcar su segundo gol en el último minuto de partido tras su segundo tiro a puerta de todo el partido, se ha convertido gracias a ese gol en algo que ha hecho disparar todas las alarmas del entorno culé, históricamente alarmista, y al cual ni doce títulos de los quince últimos parecen bastarle para no encender las alarmas al primer contratiempo.


A diferencia del sábado donde el Barça regaló un partido que tenía más que controlado, analizando el partido asépticamente, el Barça ha sido infinitamente superior a un Milan que se vio con un gol en el primer minuto y con otro de un córner aislado en el último, mientras que su rival le dominó los 89 minutos restantes, aunque para ello no desplegara el juego al que habitualmente estamos acostumbrados. Pero sin embargo, analizando con más profundidad, ambos partidos tienen varias similitudes.

La primera es que el equipo parece estar pagando muy cara la elevada exigencia del mes de agosto con la Supercopa de España obtenida recién llegados de la playa y la de Europa una semana después. Además de la tardía, y voluntaria demora, incorporación de los jugadores principales, especialmente los de la Copa América. Prácticamente ningún jugador parece encontrarse en un tono físico adecuado al momento de la temporada, y eso se está pagando en la escasa presión colectiva defensiva y en la dificultad de sentenciar los partidos o bien remontarlos.

La segunda es consecuencia de la primera, y son las lesiones musculares. Además de Afellay y Soriano en pretemporada, desde que comenzó la misma ya han caído Adriano, Piqué, Alexis e Iniesta, con el agravante de que estos dos últimos estarán entre dos y un mes de baja respectivamente.

La tercera es la obcecación de Pep en situar a Busquets como central, de quien, excepto el día del Villarreal donde nadie atacó, no se le recuerda un partido bueno ni el año pasado ni éste. Ello además conlleva situar a Keita de medio centro, quién también, excepto ante el Villarreal, tampoco se le recuerda un partido acertado en esta posición. Y además, Busquets, fruto de la desconfianza que los partidos de central le han aportado, hoy parecía otro en los minutos que ha jugado en su posición natural.

Y la cuarta es las jugadas a balón parado. En los dos partidos contra el Madrid recibimos tres de los cuatro goles de córner, uno de los dos goles ante la Real no es a balón parado pero viene de un centro lateral, y de nuevo hoy recibimos un gol de córner. Esto tiene difícil solución, ya que somos un equipo muy escaso de centímetros. La mejor manera de defenderse de esta carencia es intentar no conceder córners, especialmente en los últimos minutos.

Cuatro factores, que en cuanto se corrijan, el primero con tiempo, el segundo además de con tiempo con un poquito más de fortuna, el tercero con un Pep que sepa rectificar a tiempo y el cuarto con una concienciación mayor del problema, el equipo volverá seguramente a ser el que nos tiene acostumbrado. Y eso puede ser de este mismo fin de semana, hasta el miércoles próximo ante el Valencia o el siguiente sábado ante Atlético.

El único problema es hasta que acabe de arrancar el equipo es ver la factura en puntos y confianza que vamos a tener que pagar. El día de la Real y hoy el equipo, aún con todos los problemas y carencias, el equipo ha sido superior a su rival, mientras paradójicamente, cuando no lo fuimos ante el Madrid en la Supercopa, sí conseguimos la victoria.

Los próximos tres partidos serán muy importantes para que el equipo acabe de arrancar, recuperar tono físico, recolocar a los jugadores en su posición y volver a ganar partidos con la solvencia habitual.

Los males están claros y la solución también. Tenemos al mejor entrenador para hacerlo, como así sucedió en su primera temporada tras las derrotas y empate inicial ante Numancia y Rácing, o bien la temporada pasada tras derrota ante Hércules.

No hay que relajarse, ni confiarse, pero tampoco alarmarse. Estamos a 13 de septiembre, y a estas alturas nadie ganó ni perdió una Liga o una Champions, aunque esta noche a algunos lo parezca.

Foto: www.sport.es

sábado, septiembre 10, 2011

Bienvenidos al mundo real

El Barça pasó del cielo al infierno en Anoeta

Una Supercopa de España ganada con menos merecimiento del habitual, una Supercopa de Europa ganada con más tranquilidad de la prevista, una goleada con exhibición incluida ante un rival de Champions, dos fichajes y un canterano de primera fila que han elevado considerablemente el nivel de la plantilla, pero sobre todo el absurdo e interesado debate de La liga de mierda en esta Liga de la mierda, han hecho creer a todo el barcelonismo que esta Liga va a ser un paseo en todos los partidos, y que sólo los duelos directos con el eterno rival decidirán el campeón.

Y el primer tiempo de hoy no hizo sino acrecentar esa sensación de superioridad e imbatibilidad, de jugar una Liga diferente a casi el resto, ante una Real Sociedad que se suicidó con una defensa en línea adelantada y sin presión alguna sobre los que la tenían que romper con un simple pase (Xavi, Cesc y Thiago). Sólo en los primeros diez minutos el Barça ya ganaba 0 a 2, en sus dos primeras aproximaciones. Nadie se acordaba entonces de la alineación que presentó Pep, ni del virus FIFA, ni del villarato, ni de nada. El Barça estaba por encima de la realidad, y ni nada ni nadie podría con él.

Y esa fue la sensación al descanso, que el 0 a 2, a poco que al linier que cubría el ataque culé no le hubiera podido la presión de la grada tras los dos primeros goles, el resultado hubiese sido aún mayor. Y a poco que el Barça hubiese dejado de pensar que el partido ya estaba ganado, también.

Pero en la segunda parte, en sólo dos minutos, el equipo sacó las pocas miserias que tiene, que son muy pocas, pero que las hay. La primera, el sentimiento de inmortalidad, que les ha hecho no sentenciar el partido. La segunda, el centro de la defensa.

El experimento de Busquets como central ya dura unos cuantos partidos, pero excepto en el día del Villarreal donde no atacó nadie, no ha funcionado ni esta temporada ni la anterior. Quizás es hora de situarlo ya de medio centro. Y aunque Fontàs es un canterano que está empezando y hay que darle confianza, ponerlo al lado de alguien que no la transmite, no le ayuda. Personalmente, todo lo que no sea Piqué, Mascherano, Puyol o Abidal en el centro, de momento, no me transmite seguridad.

A ello se le ha unido Villa, que a su más que gris partido tras la lesión de Alexis, ha contribuido al regalo colectivo con una asistencia inexplicable que ha supuesto la jugada del empate a dos.

Y a partir de ese empate, cuando el Barça normalmente hubiese apretado, simplemente no había gasolina. Como sucediera hace justo un año ante el Hércules, de nuevo tras el secuestro de dos semanas de los internacionales para pasearlos por Bangladesh, Suiza y destinos mundiales varios. La consecuencia del virus FIFA: un empate y un jugador lesionado.

Pero el Barça ha perdido, perdón, empatado, única y exclusivamente por sus méritos. Con la misma alineación de Pep que algunos critican a posteriori, el equipo había dado un repaso a la Real Sociedad y dominaba el partido y el marcador con suma facilidad. Sólo fue el creerse por encima del bien y del mal, el creerse imbatibles, el creerse el discurso de La Liga de mierda, el que ha hecho que hoy no se ganara.

Bienvenidos al mundo real.

Foto: www.sport.es
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