Fora l'àrea

Tertuliano del programa deportivo Fora l'àrea en Radio Estel

lunes, mayo 30, 2011

Reflexiones desde la cima de Wembley


Tres Champions en los últimos cinco años, cinco Ligas en las últimas siete temporadas, una Copa del Rey, cuatro Supercopas de España en los últimos seis años, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes en dicho periodo, es demasiado bagaje para que nadie en este Mundo pueda discutir que estamos ante el mejor equipo del inicio del Siglo XXI, y como mínimo, entre los tres grandes de la Historia.

A todo este carrusel de títulos se le une además el reconocimiento unánime de todo el mundo futbolístico de que el mejor fútbol del planeta lo juega el Barça, y ya se empieza a discutir si es el mejor fútbol de toda la Historia.

El primer párrafo es una evidencia objetiva, el segundo una evidencia subjetiva. Siendo ambas unas evidencias, el mundo entero futbolístico no las discute, incluido quien más afectado por ello se debe sentir, el único equipo capaz de haberle plantado cara en estos años: el Manchester United, quien de no haber existido este Barcelona muy probablemente tendría dos Champions más en su Palmarés.

Aún queda un reducto en el centro de una Península al sur de Europa que sigue sin aceptar ambas evidencias. Aceptarlas es el primer paso para poder superarlas, o al menos igualarlas. Mientras sigan negando la realidad, como sí ha hecho el ManU, más lejos estarán de nosotros.

Pero este Barça no es eterno, y mantener este ritmo de títulos y de juego es imposible. Llegará un momento, quizás la temporada que viene, quizás la otra, quizás de aquí a muchas más, que el equipo ya no tendrá la superioridad aplastante que manifiesta, que los jugadores ya no tendrán el mismo compromiso, pero que también los rivales habrán mejorado, se habrán reforzado y simplemente serán ellos mejores que nosotros.

Nadie sabe cuando sucederá eso, y en parte es responsabilidad del Barça, y de quienes ahora lo dirigen desde la grada y desde el campo, evitar que eso suceda, o al menos alargarlo en el tiempo. Porque aunque la temporada ha finalizado de modo espectacular, bien es cierto que se ha llegado muy justo a la misma.

Y las grandes decisiones se han de tomar en los momentos de éxito, cuando es más fácil de asimilar las mismas, y no en los de fracaso. Tampoco hace falta ningún cambio radical, pero sí que es necesario fichar (o ascender) a dos o tres jugadores de primer nivel, con hambre y necesidad de títulos, que permitan que Xavi y Puyol principalmente dosifiquen sus aportaciones y se planifique su sucesión. No es querer jubilar a ninguno de ellos, porque especialmente al primero aún le quedan años de fútbol, sino que se trata de sentar las bases para que el éxito de este equipo se mantenga el mayor tiempo posible. Y mismo criterio en cuanto a bajas se refiere, donde Bojan, Jeffren, Milito o Maxwell deberán dejar paso a jugadores que puedan ser más importantes.

Pero todo esto es ahora trabajo de Zubi, Pep y Sandro. La afición debemos seguir disfrutando de este momento histórico, donde con la victoria de ayer el Barça se convirtió, sino lo era ya, en un grande de Europa, con cuatro Champions empatado con Bayern y Ajax, y con sólo Liverpool (5), Milan (7) y Madrid (9) por delante en el palmarés.

Y además yo he tenido la suerte personal de haber estado presente en las cuatro Champions de la Historia de este Club. Cada una ha tenido su encanto, y seguramente sin las tres primeras la cuarta hubiera sido más complicada, pero reconozco que ésta última me transmitió unas sensaciones muy especiales.

En la grada me encontraba ubicado en la zona UEFA, junto a un exiguo número de culés y rodeado de ingleses. Ver sus caras de resignación cuando aún quedaba diez minutos, dice mucho de la grandeza de este equipo.

Cuando finalizó el partido mi compañero de viaje y yo, entre lágrimas de alegría, nos abrazamos profundamente, pero sabía que no sólo lo estaba haciendo a él, sino también a mi padre, un sufridor nato que ha visto tanto perder al Barça y tanto ganar al Madrid que no es capaz de ver ningún partido porque los nervios le superan, a mis amigos de Paella con los que tantas agradables discusiones de fútbol tengo, a mis compañeros de trabajo que tanto sufren diariamente mi enfermedad del Barça, a mis amigos de verdad que saben lo que el Barça significa para mí.

Y especialmente me abrazaba desde la distancia a tres personas: a mi mujer, por sufrir mi enfermedad culé conmigo y permitirme de nuevo disfrutar de esta experiencia, y a mis dos hijos, Arnau y Hugo, que con sólo cuatro y un año respectivamente aún no son conscientes de lo que el barcelonismo está viviendo, pero que espero poderles algún día explicar que “Yo estuve allí en Wembley, en el 2011, donde el Barça se coronó ante el Mundo”.

Y espero que ellos me digan: “Papá, que mérito tiene seguir coronado tantos años después”. 

5 comentarios:

Rafadalton dijo...

Emocionante. Los culés somos unos priviligiados. Te puede tocar haber haber elegido otro equipo al que aficionarte, por circunstancias X, y que nunca vivas unos momentos tan gloriosos, o lo vivas de otra manera y celebrando pequeñas victorias como grandes. O grandes victorias con cuentagotas. Pero nosotros estamos disfrutando tanto, tantísimo, que sólo podemos dar las gracias. A los jugadores, entrenadores, al club y quienes lo dirigen, con sus más y sus menos y a todos aquellos que han pasado por el club y han aportado algo positivo.

Y cuando la gloria decaiga, hemos de devolverles lo que nos están dando, en forma de comprensión, de apoyo y de refuerzo. Sin malos rollos ni querer derribar los cimientos que nos han llevado hasta aquí. Han sido muchos años picando piedra, mejorando los cimientos, estudiándolo todo y creyendo en los nuestros para conseguir el resultado actual.

El modelo, con sus pequeñas variantes, debe continuar:

-Cantera.
-Amor por el futbol, por el control del balón, por recuperarlo, por organizar y crear.
-Respeto a los rivales. Fair play.

Anónimo dijo...

La pregunta del millón ¿Debemos dar a conocer el secreto del tiki-taka o guardarlo a lo CocaCola?

Te dejas una cosa muy importante. El MUNDIAL. Todo el mundo ha visto el porqué de muchas cosas ¿porqué la Roja ganó en Sudàfrica?

Gabriela Miranda dijo...

Polo me has hecho llorar! que gran artículo. La verdad es que es un orgullo ser culé. yo siempre me he sentido orgullosa de ser culé, en los tiempos de Gaspart también, y ahora recogemos los frutos. Ojalá mis hijos puedan seguir viendo a un Barça tan grande como este.

Por el momento mi hermana pequeña (9 años) lo disfruta como una enana, ella no ha visto perder a su equipo o jugar mal y cuando ha perdido (la final de copa de este año) se le caían las lagrimas pero ella mismo se levantó el ánimo: "No pasa nada, somos el Barça y ganaremos más titulos a que sí Gaby?" yo no sabía que contestarle, así que le dije que esperemos a mayo, por suerte no me fallaron ;)

VISCA EL BARÇA!

Saludos.

Marcos Llorente dijo...

Que gran articulo!!! Estoy orgulloso de estos colores!! Que dure mucho tiempo...!

Un saludo de un amigo culé!!

Pasate por: http://lactualitatblaugrana.blogspot.com/

Te sigo ;)

Aitor dijo...

Estamos viviendo una etapa increible, espero que se prolongue eternamente!
SALUDOS!
http://blogdelutillero.blogspot.com/

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