Un paseo

El Barça se ha paseado y exhibido en el Molinón, mítico estadio para los que ya pasamos de la treintena, ante un Sporting de Gijón que no ha sabido o no ha podido aguantar el vendaval de juego culé desde el minuto 1 al 90.
Aunque a primera vista puede parecer que el Barça ha hecho lo mismo que en los anteriores partidos, con la única diferencia que esta vez sí ha habido acierto de cara a la portería contraria, lo cierto es que hoy sí el equipo ha comenzado a apuntar algunas cosas esperanzadoras.
El equipo ha jugado hoy con su sello de identidad, la posesión del balón, pero a diferencias de otros días la verticalidad en la última cuarta parte del campo ha sido hoy determinante. A eso le ha acompañado una presión constante de los once jugadores, destacable la de la línea de ataque, que ha posibilitado el control total del partido.
Además, el Barça ha aprovechado los innumerables córners para en dos de ellos sentenciar el partido. En años anteriores ya podíamos tener cien córners que ya sabíamos el final, pero con Guardiola esto parece haber cambiado.
La bendita faringitis de Henry ha posibilitado que Iniestinho haya completado la línea de ataque y eso lo ha notado el equipo. De sus botas ha salido el primer y el quinto gol, además de conseguir el cuarto. A él se ha unido Xavi que no ha desaprovechado un partido a su medida para marcar el primero, participar en el segundo y dar el tercero y el sexto.
Pep ha demostrado que tiene una confianza casi ciega en Sergio Busquets, diametralmente opuesta a la que tiene con Touré, y el hijo del exportero culé ha vuelto a no defraudarle con un muy buen partido. La apuesta de dos jugadores defensivos más uno creativo en el centro del campo ha vuelto a ser sinónimo de victoria fuera de casa, lo cual Pep no debería olvidar en lo que resta de campeonato.
Por último me gustaría destacar a Márquez, que desde que acabaron Los Serrano en Telecinco vuelve a ser el central que era, a un Messi menos chupón que en otros partidos y a un Eto’o que cuando hace de Eto’o, es decir correr y sólo tocar el balón para marcar, se convierte en un peligroso delantero.
Como dato negativo destacar que otra vez con media ocasión de gol ha sido suficiente para encajar un gol. Quizás haya que empezar a pensar que ya no es casualidad.
Foto: www.sport.es
Aunque a primera vista puede parecer que el Barça ha hecho lo mismo que en los anteriores partidos, con la única diferencia que esta vez sí ha habido acierto de cara a la portería contraria, lo cierto es que hoy sí el equipo ha comenzado a apuntar algunas cosas esperanzadoras.
El equipo ha jugado hoy con su sello de identidad, la posesión del balón, pero a diferencias de otros días la verticalidad en la última cuarta parte del campo ha sido hoy determinante. A eso le ha acompañado una presión constante de los once jugadores, destacable la de la línea de ataque, que ha posibilitado el control total del partido.
Además, el Barça ha aprovechado los innumerables córners para en dos de ellos sentenciar el partido. En años anteriores ya podíamos tener cien córners que ya sabíamos el final, pero con Guardiola esto parece haber cambiado.
La bendita faringitis de Henry ha posibilitado que Iniestinho haya completado la línea de ataque y eso lo ha notado el equipo. De sus botas ha salido el primer y el quinto gol, además de conseguir el cuarto. A él se ha unido Xavi que no ha desaprovechado un partido a su medida para marcar el primero, participar en el segundo y dar el tercero y el sexto.
Pep ha demostrado que tiene una confianza casi ciega en Sergio Busquets, diametralmente opuesta a la que tiene con Touré, y el hijo del exportero culé ha vuelto a no defraudarle con un muy buen partido. La apuesta de dos jugadores defensivos más uno creativo en el centro del campo ha vuelto a ser sinónimo de victoria fuera de casa, lo cual Pep no debería olvidar en lo que resta de campeonato.
Por último me gustaría destacar a Márquez, que desde que acabaron Los Serrano en Telecinco vuelve a ser el central que era, a un Messi menos chupón que en otros partidos y a un Eto’o que cuando hace de Eto’o, es decir correr y sólo tocar el balón para marcar, se convierte en un peligroso delantero.
Como dato negativo destacar que otra vez con media ocasión de gol ha sido suficiente para encajar un gol. Quizás haya que empezar a pensar que ya no es casualidad.
Foto: www.sport.es

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