Caretas fuera
Alves (35), Piqué (5), Keita (14), Cáceres (17), Hleb (18) y Henriques (10). En total unos 100 millones de euros se ha gastado el Barcelona este verano en fichajes para acabar teniendo un equipo donde sólo hay un lateral derecho, donde sobra un central, donde falta un interior de carácter defensivo, donde no hay ni un jugador de banda ni nadie que juegue por la izquierda y donde el delantero centro, el cual no tiene aún un recambio de garantías, es un jugador al que no se quería.Todo esto sólo tiene dos culpables, los cuales ya no son novedad, Txiki Begiristain y Joan Laporta. Ni Guardiola ni los jugadores que conforman la plantilla actual tienen culpa ninguna de la ineptitud de estos señores en el diseño de la plantilla de este año, y por lo tanto bastante van a tener todos con hacer lo que buenamente puedan con lo que hay.
Además de la carencia expresa de los tipos de jugadores anteriormente reseñados el equipo carece de nadie con la suficiente personalidad en el centro del campo para tirar del equipo y ser la referencia del mismo. O lo que es lo mismo, asumir el papel que Deco interpretaba tan bien. Guardiola se ha empeñado en que Xavi haga este papel, y hasta que se dé cuenta de que con el funcionario es imposible intentar que éste asuma la más mínima responsabilidad de nada, seguramente pasarán unos meses, justo los que hay que darle a Pep de confianza.
Mientras, en ataque las carencias de los que están son alarmantes. Si Messi quiere ser la figura, el crack, el buque insignia de este equipo hay que empezar a exigirle que deje de comportarse como jugador de Argentina que juega con el Barça en los periodos que van entre partido y partido de la albiceleste. Y a Eto’o poco se le puede pedir, ya que el camerunés luchará todo lo que pueda y más, como ha hecho siempre, pero si no tiene a nadie que le dé balones para marcar goles, lo que hacía Ronaldinho, se convierte en un jugador mediocre.
Todas estas carencias de jugadores y de tipo de jugadores deben hacer recapacitar a Pep para de una vez por todas abandonar el 4-3-3 por otro sistema que se adapte mejor a los jugadores de los que dispone. Jugar con tres delanteros, donde Messi o Henry o Iniestinho o Bojan son los extremos desvirtúa este sistema. No sé si debe ser un 4-4-2 o un 4-2-3-1 o un 4-5-1, pero debe ser un sistema donde sobre todo encajar a Messi y no tenerlo desplazado en la banda esperando cada partido que haga la jugada del siglo.
Josep Guardiola tiene mucho trabajo para hacer y sobre todo muchas cosas para cambiar. Tiene que atreverse a romper con muchas cosas pendientes del pasado, pero las connotaciones casi políticas de enfrentarse a jugadores como Puyol o Xavi para relegarlos al banquillo, lugar que actualmente les corresponde, es una osadía a la que el de Santpedor aún no se atreve.
Esta es la paciencia a la que me refería tras el partido ante el Numancia, a la que hay que tener con Guardiola hasta que se atreva a tomar las decisiones que erradiquen otros cánceres del equipo, los cuales no sólo eran Deco o Ronaldinho.
Pero a Laporta y su círculo mediático, ése que hoy ha empezado un nuevo programa deportivo con la noticia tan trascendental de ponerle el nombre del estadio a una parada de metro, ya le vino bien señalar a los dos brasileños junto con el camerunés como los cabezas de turco del desastre de las dos últimas temporadas, lo cual no sólo vino bien a Laporta, sino también a otros jugadores que son los que ahora empiezan a quedarse al descubierto.
Paciencia, mucha paciencia.
Foto: www.sport.es

Links to this post:
Crear un enlace
<< Home