No pasa nada

Si tienes veinte ocasiones de gol y el contrario sólo una y pierdes el partido, por principios no puedes estar enfadado por la derrota. Si eso además sucede en la primera jornada de Liga de un proyecto nuevo con un entrenador nuevo, son razones aún de más para tener paciencia, mucha paciencia.
Porque Guardiola acaba de empezar y tiene mucho tiempo para aprender cosas que su predecesor en cinco años no fue capaz de comprender. Además Pep tiene la suerte de que en el partido de hoy ha recibido muchas lecciones de golpe.
La primera que con Xavi e Iniestinho juntos en los interiores el Barça no gana a ningún equipo medio serio y tampoco a nadie fuera de casa aunque no lo sea.
La segunda que si fichas a Daniel Alves, el último jugador que puede jugar de interior derecho es Xavi, incapaz de hacerle la cobertura en ninguna de sus subidas, como la del gol del Numancia.
La tercera que si quieres empezar un nuevo proyecto rompiendo con el pasado no tiene sentido que diez de los once sean jugadores del pasado.
La cuarta que si quieres jugar con un 4-3-3 donde se ataque por las bandas los extremos no pueden ser Messi ni Henry ya que sino acabas jugando continuamente por el centro como ha sucedido hoy.
Y la quinta lección ha sido que si Guardiola tenía dudas sobre si la plantilla era corta, sólo basta ver quiénes son ahora mismo los revulsivos para remontar partidos: un chaval de 18 años al que no se le puede exigir aún nada, un bielorruso que sigue agrandando las carcajadas que se escuchan desde Londres cada vez que hace negocios allí el Barça (Hleb, Gudjohnsen, Henry, Gio, Petit y Overmars) y Keita que tenía que haber jugado de titular para que descansara el que ya sabéis.
Ahora llegan quince días que se van a hacer muy, muy largos, pero espero que sirvan a Guardiola para reflexionar sobre qué hace falta cambiar para que el equipo tenga garantías de éxito en esta temporada.
Seguro que sabrá cómo, porque sólo en el partido ya ha sido capaz de cambiar cosas, como acabar jugando con dos extremos y Messi de media punta, lo cual hacía ya más de cinco años que no le veía hacer a un entrenador en Can Barça.
Foto: www.sport.es
Porque Guardiola acaba de empezar y tiene mucho tiempo para aprender cosas que su predecesor en cinco años no fue capaz de comprender. Además Pep tiene la suerte de que en el partido de hoy ha recibido muchas lecciones de golpe.
La primera que con Xavi e Iniestinho juntos en los interiores el Barça no gana a ningún equipo medio serio y tampoco a nadie fuera de casa aunque no lo sea.
La segunda que si fichas a Daniel Alves, el último jugador que puede jugar de interior derecho es Xavi, incapaz de hacerle la cobertura en ninguna de sus subidas, como la del gol del Numancia.
La tercera que si quieres empezar un nuevo proyecto rompiendo con el pasado no tiene sentido que diez de los once sean jugadores del pasado.
La cuarta que si quieres jugar con un 4-3-3 donde se ataque por las bandas los extremos no pueden ser Messi ni Henry ya que sino acabas jugando continuamente por el centro como ha sucedido hoy.
Y la quinta lección ha sido que si Guardiola tenía dudas sobre si la plantilla era corta, sólo basta ver quiénes son ahora mismo los revulsivos para remontar partidos: un chaval de 18 años al que no se le puede exigir aún nada, un bielorruso que sigue agrandando las carcajadas que se escuchan desde Londres cada vez que hace negocios allí el Barça (Hleb, Gudjohnsen, Henry, Gio, Petit y Overmars) y Keita que tenía que haber jugado de titular para que descansara el que ya sabéis.
Ahora llegan quince días que se van a hacer muy, muy largos, pero espero que sirvan a Guardiola para reflexionar sobre qué hace falta cambiar para que el equipo tenga garantías de éxito en esta temporada.
Seguro que sabrá cómo, porque sólo en el partido ya ha sido capaz de cambiar cosas, como acabar jugando con dos extremos y Messi de media punta, lo cual hacía ya más de cinco años que no le veía hacer a un entrenador en Can Barça.
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