El quinto elemento

Aunque parecía que ya se nos había olvidado a todos que el Fútbol Club Barcelona se llama así principalmente porque tiene equipo de fútbol, la incorporación, aún no confirmada oficialmente, de Alexander Hleb para la próxima temporada nos ha devuelto de nuevo a la terrenalidad de nuestro club.
Hleb ha sido fichado por el módico precio de 18 millones de euros, que para un jugador de 27 años que no ha ganado prácticamente nada y viendo como Deco ha sido regalado por 10, me parece poco menos que un precio desorbitado, pero este verano está claro que todo vale en Can Barça y lo peor es que ya nos hemos acostumbrado a estas cifras y a dar por bueno que cualquier jugador que aún no ha demostrado nada en un club de primer nivel mundial sea fichado por precio de jugador de primer nivel.
Reconozco que a Hleb lo he visto jugar en contadas ocasiones con lo que poco puedo decir de su valía futbolística y de si encajará o no en el Barça, pero me gusta de él que es un jugador que puede cubrir la posición de Messi, pero sobre todo la de interior completando de este modo la plantilla en la medular donde ya no es necesaria ninguna incorporación más si contamos a Márquez o a Piqué como substitutos de Touré.
Por lo tanto ya sólo quedan pendientes dos incorporaciones en ataque, un delantero centro y un extremo izquierda, posiciones que curiosamente son las que ocupan Samuel Eto’o y Ronaldinho, los cuales cada vez tienen más números para seguir un año más en Can Barça.
Hleb ha fichado por el Barça con un presidente, pero cuando pise tierra catalana quizás el presidente ya sea otro. Eso dependerá en gran medida de lo que suceda en la reunión de mañana, donde pase lo que pase no dejará indiferente a nadie.
Laporta se aferra a la poltrona al mejor estilo de su colega Villar, mientras el núcleo duro de la Directiva le pide que se marche. Si al final sucede lo que sucederá, que es que dimitirán dichos directivos, Laporta habrá conseguido en su mandato haber echado de la Directiva a todo aquel que tuviera cierta cota de poder, quedándose finalmente con un séquito de palmeros con el que podrá ejercer todo su poderío dictatorial sin oposición ninguna.
Pero no adelantemos acontecimientos y esperemos a mañana, pero si Laporta continúa contra viento y marea, o Hleb y sus compañeros hacen milagros en los primeros partidos o el viento se convertirá en huracán y la marea en tsunami.
Estaremos al loro.
Foto: www.sport.es
Hleb ha sido fichado por el módico precio de 18 millones de euros, que para un jugador de 27 años que no ha ganado prácticamente nada y viendo como Deco ha sido regalado por 10, me parece poco menos que un precio desorbitado, pero este verano está claro que todo vale en Can Barça y lo peor es que ya nos hemos acostumbrado a estas cifras y a dar por bueno que cualquier jugador que aún no ha demostrado nada en un club de primer nivel mundial sea fichado por precio de jugador de primer nivel.
Reconozco que a Hleb lo he visto jugar en contadas ocasiones con lo que poco puedo decir de su valía futbolística y de si encajará o no en el Barça, pero me gusta de él que es un jugador que puede cubrir la posición de Messi, pero sobre todo la de interior completando de este modo la plantilla en la medular donde ya no es necesaria ninguna incorporación más si contamos a Márquez o a Piqué como substitutos de Touré.
Por lo tanto ya sólo quedan pendientes dos incorporaciones en ataque, un delantero centro y un extremo izquierda, posiciones que curiosamente son las que ocupan Samuel Eto’o y Ronaldinho, los cuales cada vez tienen más números para seguir un año más en Can Barça.
Hleb ha fichado por el Barça con un presidente, pero cuando pise tierra catalana quizás el presidente ya sea otro. Eso dependerá en gran medida de lo que suceda en la reunión de mañana, donde pase lo que pase no dejará indiferente a nadie.
Laporta se aferra a la poltrona al mejor estilo de su colega Villar, mientras el núcleo duro de la Directiva le pide que se marche. Si al final sucede lo que sucederá, que es que dimitirán dichos directivos, Laporta habrá conseguido en su mandato haber echado de la Directiva a todo aquel que tuviera cierta cota de poder, quedándose finalmente con un séquito de palmeros con el que podrá ejercer todo su poderío dictatorial sin oposición ninguna.
Pero no adelantemos acontecimientos y esperemos a mañana, pero si Laporta continúa contra viento y marea, o Hleb y sus compañeros hacen milagros en los primeros partidos o el viento se convertirá en huracán y la marea en tsunami.
Estaremos al loro.
Foto: www.sport.es

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