
A priori, un empate ante el Glasgow Rangers era un buen resultado a tenor de los múltiples e importantes bajas que arrastraba el equipo. A posteriori, es un buen resultado ya que permite al Barça depender de sí mismo para clasificarse para la siguiente ronda donde sólo necesita ganar los dos partidos en casa ante los dos rivales más asequibles del grupo.
Pero entremedio ha habido 90 minutos donde el Barça debería haberse impuesto en el marcador ya que era muy superior al conjunto escocés y ha dispuesto de claras ocasiones, sobre todo en el primer tiempo, para haber sentenciado el partido y la clasificación.
Y eso que Rijkaard, o seguramente algún buen amigo del holandés, ha planteado inicialmente el partido de manera brillante. Ha situado a Puyol de lateral, realizando un magnífico partido, lo que ha supuesto dos cosas importantes. La primera que Oleguer no estaba en el campo, y eso siempre es una ventaja para el Barça. Y la segunda que ha jugado Thuram, que en un partido como el de hoy donde se preveía mucho juego aéreo era importante su presencia, como así ha sido.
Y digo sólo se preveía, porque quitando diez minutos contados en la segunda parte, el partido ha sido todo lo contrario a lo esperado. Poco juego aéreo, poca agresividad y poca presión por parte escocesa, con un Barça con muy pocos problemas para tener el balón y sin sufrir en defensa, excepto esos diez minutos.
Volviendo al planteamiento de Rijkaard, o de algún buen amigo suyo, conocedor de la facilidad pasmosa que Xavi tiene para esconderse en estos partidos ha situado al de Terrassa en un doble pivote junto a Iniestinho, con lo cual le ha sido imposible borrarse del partido y ha supuesto que haya sido uno de los que más ha participado en el juego y mejor ha jugado.
Porque en ese planteamiento también se ha incluido a un brillante Gudjohnsen cuyo único problema ha sido tener que compartir espacio vital con un pésimo, lento, apático y cada día más desconcertante Ronaldinho.
Gracias a ese buen análisis previo al partido el Barça ha dominado con facilidad toda la primera parte, ha minimizado el hipotético poder del Rangers, Xavi e Iniestinho han dominado el juego, en defensa no había problemas para contener las mínimas embestidas escocesas y Valdés era un simple espectador.
Pero en ataque las cosas no funcionaban. Messi estaba muy escorado a la banda, recibía siempre a treinta metros de la portería y con cuatro defensas por regatear. Ronaldinho molestaba a Gudjohnsen y a todo aquel que pasaba por su zona y Henry seguía en su línea de perdonar la vida con la mirada a todo el mundo, pero dando más argumentos para que la afición culé comience a dejar de perdonarle su nula capacidad no sólo goleadora, sino siquiera de creación de peligro.
Aún así, Gudjohnsen dispuso de una clarísima ocasión en los primeros minutos, y un pésimo árbitro durante todo el partido no señaló un clarísimo penalti por manos que pudo haber sido la sentencia antes de finalizar la primera parte.
En la segunda parte el Barça salió con los mismos argumentos, pero cuando el físico de Gudjohnsen comenzó a fallar, Xavi e Iniestinho se encontraron cada vez más solos y el tridente atacante cada vez era más ineficaz para crear peligro.
Y tras los primeros quince minutos, cuando había que empezar a realizar cambios, de jugadores o tácticos, Rijkaard volvió a demostrar su nula capacidad para leer partidos y el éste entró en un bucle vicioso. Dominio culé cada vez menor, pero sensación de peligro cada vez menor también.
Porque Rijkaard fue incapaz de retirar a un fundido Gudjohnsen por Crossas, para volver a dominar el centro del campo. O de retirar a Ronaldinho por Bojan, que aunque sólo tenga diecisiete años es capaz de marcar goles y crear peligro. O de sustituir al de nuevo indolente Henry mucho antes de que quedaran sólo diez minutos. Pero no, Rijkaard sólo fue capaz de realizar un solo cambio de jugador y ni un solo cambio táctico durante el partido.
Pero como ahora ya estamos en el periodo post partido hay que dar por bueno el empate. Ganar de aquí a quince días en el Camp Nou supondrá casi la clasificación matemática.
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