
Lo que estoy leyendo y escuchando estos días desde la prensa madrileña y catalana, respectivamente, en referencia al tema arbitral, roza el esperpento, pero sobre todo, es una muestra de cara dura e hipocresía por ambos lados.
Por un lado, la prensa madrileña que tanto ha utilizado el argumento de complots arbitrales, con teorías conspiratorias al frente, para disimular todas las carencias del equipo blanco durante estas últimas temporadas, pero en especial esta última, cuya culminación máxima de despropósitos fue el arbitraje de Turienzo Álvarez en el Rácing-Madrid, donde llegó a recibir amenazas de muerte. Pues bien, esa misma prensa madrileña ahora que los errores arbitrales le han favorecido, ahora hablan de comprensión, de que los árbitros son humanos, etc.… pero sobre todo, atacan a la prensa catalana por sus patéticas portadas de hoy donde atacan al colectivo arbitral, acusándole de favorecer al Real Madrid.
La prensa catalana, igual de partidista que la madrileña, pero habitualmente con una dosis menos de hipocresía, ha demostrado hoy su lado más forofo con las portadas de sus diferentes diarios deportivos. Lo mismo que tanto ha criticado de su enemigo mediático es lo mismo que ahora tiene como argumentos dicha prensa catalana, justo cuando el equipo, qué casualidad, ha perdido el liderato.
Acusar al colectivo arbitral de la trayectoria en el campeonato de Liga de un equipo es un claro sinónimo de debilidad. Lo ha demostrado la prensa madrileña largamente durante esta temporada mientras su equipo ha ido por detrás del Barcelona, y lo demuestra ahora la prensa catalana justo cuando el Barça se ha situado detrás del Real Madrid.
Como ya dije en un post sobre el
arbitraje español a mitad de temporada, ningún árbitro sale deliberadamente a favorecer a ningún equipo. En el colectivo arbitral, como en cualquier otro, hay buenos profesionales, malos, buenas personas, malas, honestos, chulos, prepotentes, dialogantes…
Y como en un equipo de fútbol hay buenos árbitros (Fernández Borbalán, el árbitro del Madrid-Dépor es uno de ellos) que pueden tener días menos acertados como cualquier jugador. También hay árbitros malos, y aquí por desgracia hay un buen número en Primera División.
Y por último hay un selecto grupo de árbitros chulos, prepotentes, deshonestos y que arbitran siempre de un modo condicionado por presiones, clasificaciones, repercusión mediática, desarrollo de los partidos… Y en ese selecto grupo se encuentra, entre otros, Pérez Burrull. Lo mismo que hizo en el Barça-Getafe, lo puede hacer en un Madrid-Leganés, en contra del Madrid, porque no es honesto, y “no pita lo que ve”, sino que siempre arbitra en función de lo que su prepotencia dicta, y no lo que sus ojos ven. Y no me refiero por la expulsión de Ronaldinho, totalmente justa, sino en avisar a Messi antes de empezar el partido de que lo va a vigilar que no se tire, o cambiar su criterio en las tarjetas con el Getafe en cuanto los jugadores blaugranas le reclamaron la primera tarjeta.
Cuando escribí aquel
post sobre el arbitraje ya dije que ante cada escándalo arbitral acudierais al post y veríais como ni hay complots arbitrales, ni Villaratos, ni Calderonatos, ni ninguna tontería por el estilo.
Simplemente hay buenos y malos árbitros, y por otro lado los “otros”. Aquellos que de verdad no son honestos cuando arbitran. Pero no porque antes de empezar el partido hayan decidido arbitrar a favor de uno o de otro, sino porque en función del mismo, de quien les ha protestado, o de cómo le haya mirado algún jugador, entonces ya deciden que estilo de arbitraje deben aplicar.
Y lo que más gracia me hace es ver a todo el mundo hablando de árbitros. Pero ¿cuántos han arbitrado algún partido? Sólo habiéndolo hecho uno empieza a darse cuenta de lo complicado que es arbitrar.
Foto: www.sport.es