Lluís Carreras, la última víctima de Piterman
Lluís Carreras, el que fuera jugador del Fútbol Club Barcelona procedente de la cantera allá a principios de los 90 en la época del Dream Team, ha sufrido la última cacicada del impresentable de Dimitri Piterman.
El multi millonario ucraniano, en pleno conflicto con Lluís Carreras ha insultado a éste delante de toda la plantilla con comentarios del tipo “eres un hijo de puta”, “mis hijos se van a follar a tus hijas”, “me cago en tus muertos” (con el agravante de que su padre falleció hace poco) y “vas a durar dos días”. La plantilla se ha posicionado a favor del jugador y han aparecido junto con él en rueda de prensa para expresar su apoyo al jugador y su oposición a esta situación.El curriculum de Piterman en actuaciones de toda índole hasta la fecha había sido de lo más diverso desde que apareció en el panorama futbolístico español a su llegada al Palamós, para posteriormente pasar por el Rácing hasta recalar finalmente en el Alavés, siempre secundado por su fiel escudero, cual Sancho Panza, Chuchi Cos. Ver a este dictador jugando a ser entrenador, faltando al respeto a la prensa, a su propio personal técnico, ver como personajes como Tebas aparecían en el panorama con litigios contra otros jugadores fuera de lugar, etc… se había convertido en algo habitual, penoso, pero habitual. Pero ninguna de ellas había atentado tan directamente contra la integridad moral de las personas, como ha sucedido en estos días con Lluís Carreras.
Cuando hemos conseguido sensibilizar al mundo del deporte sobre el racismo en el fútbol, y todo el mundo se escandaliza porque se haga el sonido de un mono a un jugador de color (pero nadie se escandaliza por llamar hijo de puta a un árbitro, pero esto es otro debate que hoy no toca), bien haría el mundo del fútbol de erradicar a esta gentuza que está dirigiendo muchos clubes de fútbol: Dimitri Piterman, Manuel Ruíz de Lopera, Jesús Gil antaño… y comenzar a exigir unos requisitos mínimos a quienes representan instituciones con tanta repercusión social.
Si hubiera sido Laporta, Calderón o Cerezo quienes hubiesen profesado semejantes palabras y hubiesen llevado a cabo semejante trato personal, las horas y horas de televisión, radio y prensa hubieran sido interminables. Pero como se trata de un jugador de Segunda División y un presidente de un club pequeño, el episodio ha pasado de puntillas por muchos medios.
Dicen que cada comunidad tiene el gobierno que se merece. Yo no creo que la afición del Alavés se merezca este gobierno, ni nuestro fútbol tampoco. El sindicato de futbolistas debería tomar cartas en el asunto y tomar medidas serias para que este hombre no vuelva a dirigir ningún club.
Jugar a ser entrenador-presidente-utillero-masajista es una cosa, y jugar con la salud de las personas es otra bien diferente.
Ànims Lluís.
Foto Carreras: www.elmundodeportivo.es
Foto Piterman: www.sport.es


























