En uno de mis posts previos al Mundial, expuse mis 10 razones de por qué España no triunfaba en los Mundiales, y una vez finalizado el campeonato para la selección, la conclusión es que se ha vuelto a caer en los mismos errores históricos de siempre.
Aquellos errores eran:
1-No siempre van los mejores. La selección española de fútbol sufre grandísimas presiones mediáticas tanto de un bando como de otro, que ocasiona que al final no acudan siempre los mejores jugadores, ni que éstos sean siempre alineados. El once titular es siempre una mezcla de voluntades del cuerpo técnico, junto con la opinión popular mediáticamente dirigida.
Raúl, Cesc, Pernía y Torres han sido los ejemplos más claros de la presión mediática ejercida, lo que ha proporcionado que no siempre hayan jugado los que deberían, en especial en el partido ante Francia, donde la inclusión de Raúl y Cesc debilitó el equipo por completo.
2-La mentalidad. A pesar de que los jugadores españoles juegan en equipos de primera línea mundial, los puestos claves de responsabilidad en los equipos de nuestra Liga continúan ocupados por jugadores extranjeros, quedando los jugadores españoles relegados a puestos de segunda fila y no asumiendo situaciones de liderazgo en momentos críticos durante los partidos. Esta mentalidad se traslada a los partidos de la Selección donde nadie asume este rol, y el que es designado para ello lleva tres años a un nivel ínfimo.
Ante Francia quedó claro que la mentalidad de los jugadores fue la de cada Mundial, sin nadie que asuma la responsabilidad en los momentos duros. De entre los que deberían haberla asumido, Xavi no lo hizo porque ni siquiera lo hace en su club, Puyol no le correspondía por su puesto en el campo, y Raúl porque no está ni siquiera para jugar en un equipo de tercera fila de la liga turca.
3-Sentimiento de club. A diferencia de las gran mayoría de selecciones, para los jugadores no supone lo máximo jugar en la Selección, deduzco que principalmente porque es a nivel de clubes donde pueden conseguir sus máximos logros, e inconscientemente prefieren concentrar sus esfuerzos allí donde saben que podrán obtener mayor rendimiento.
Aunque Ramos y Raúl se empeñen en hacerse un esguince en el cuello cada vez que suena el himno, la gran mayoría de jugadores siguen sintiéndose primero jugadores de sus clubes, antes que de sus selecciones.
4-La afición. España es un país de clubes, y no de Selección, imagino también que por un motivo similar al punto anterior. La bipolaridad del país (Real Madrid-Barcelona) se traslada también a la Selección, y cualquier decisión del entrenador se entiende también en esa clave.
Aunque con claros motivos políticos y mediáticos se ha intentado movilizar a la afición española, y por mucho que desde Cuatro nos hayan aburrido con la Plaza Colón (¿no había más aficionados españoles en ningún otro punto de España?), lo que es capaz de movilizar el Real Madrid, por ejemplo, no es equiparable a la selección. A la inversa que en el resto de países.
5-Realidad nacional. España es un estado o país (cada uno que aplique el término que le sea más conveniente), formado por otros sentimientos nacionales o nacionalidades (también que cada uno aplique el término que le sea más conveniente) lo que disminuye el sentimiento único ante las grandes citas.
Y si además unimos comentarios como el de ayer de Hipólito Rincón donde deseaba la muerte a quienes no sintieran el himno español, o de Camacho tildando a este colectivo de desgraciados, o en la Cadena COPE donde halagando a la afición española tuvieron tiempo para meterse con el Estatut de Catalunya, está claro que aquellos que no sentimos el himno español, o al menos no con la intensidad que lo pueda hacer un madrileño o un aragonés, comentarios como éste no hacen sino más que separar en vez de unir.
6-Sentimiento de equipo. Selecciones con un nivel técnico históricamente similar en ocasiones a España (como Argentina, Italia o Holanda) obtienen resultados mucho más favorables por el sentimiento de equipo, de escudo, de bandera, de grupo, que les hace tener como único objetivo ganar o ganar, por encima de todo, y de cualquier modo, lo que les supone superar en muchas ocasiones rivales técnicamente superiores y situaciones desfavorables.
Los comentarios realizados en los anteriores puntos inciden directamente en esa falta de sentimiento de equipo que sí se vio ante los equipos mediocres como Ucrania, Túnez o Arabia, pero desapareció ante el primer compromiso serio.
7-Sentimiento de inferioridad. España es un país donde aún está latente el “Spain is different” y el sentimiento de inferioridad, donde todo lo que viene de fuera, por defecto es mejor que lo de aquí, y donde en nuestro subconsciente aflora siempre el victimismo de que al final nos toca perder. El arbitraje, el sistema de clasificación, la mala suerte… cualquier excusa siempre ha sido buena para auto flagelarnos y disimular fracaso tras fracaso.
Hoy he escuchado a muchos periodistas patriotas hablar del árbitro, de su error en la falta, de que benefició a Francia. También de la mala suerte en el cruce con Francia. Siempre hay algo a lo que aferrarse para intentar disimular las carencias. Y esto es síntoma de equipo mediocre.
8-Entrenador. Este punto es muy subjetivo por mi parte, pero excepto Camacho, los seleccionadores nacionales que recuerdo siempre han ofrecido un rendimiento inferior al mostrado en su etapa como entrenador de clubes, con decisiones contradictorias y cargadas de incongruencias (Luís Aragonés supera con creces en este aspecto a todos sus predecesores).
Luís Aragonés ha confirmado todas las expectativas que había sobre él, es decir, la de fracasar. El Sabio de Hortaleza, que no ha conseguido prácticamente nada como entrenador en España, pero que goza de inmunidad mediática, ha sido uno de los principales culpables. Sólo un buen partido (el de Ucrania) en dos años al frente de la selección es muy pobre bagaje, unido a una clasificación en la repesca, y unido a que es un entrenador que está de vuelta en el mundo del fútbol. La imagen que ofrece de entrenador de equipo de Tercera Regional, unido a sus métodos de los años 20 junto a su claudicación ante la Brunete, hacen que haya conseguido que Iñaki Sáez no haya sido el peor entrenador de los últimos 25 años de la selección.
9-Falsas expectativas. Ganar el Mundial es un concepto escuchado siempre por nosotros antes de cada evento. España no puede ni debe plantearse nunca como objetivo ganar un Mundial, sino que debe ser más coherente, conocer sus posibilidades e ir de mini-objetivo, en mini-objetivo (pasar la primera fase, pasar a octavos, pasar a cuartos, pasar a semifinales, pasar a la final, GANAR) y llegar hasta donde sus capacidades y suerte les permita, y si eso supone ganar el Mundial, perfecto, pero no se debe siquiera nombrar esa posibilidad. ¿Se imaginan al presidente del Villarreal diciendo antes de comenzar la pasada Champions “vamos a ganar la Champions”? Todos nos hubiéramos reído. Fueron paso a paso, y llegaron hasta semifinales, a punto de llegar a la final.
En cuanto se ganó a Ucrania comenzó de nuevo la maquinaria mediática a crear las falsas expectativas de cada Mundial, y la gente no tardó en creérselo. El colmo fue asumir el rol de favorito ante Francia. La derrota estaba cantada.
10-Calidad. Y porque guste o no guste, la calidad de nuestros jugadores nunca ha estado al nivel de los campeones del mundo de cada edición (Brasil, Francia, Alemania o Argentina). Pero si el Liverpool ganó la Champions el año pasado ¿por qué no puede España ganar el Mundial algún año?
Y encima seguimos sin tener un crack a la vista, aunque desde la Brunete ya se vende desde hoy que hay equipo para el futuro, basándose en un Sergio Ramos, que de momento es potencia sin control, en Cesc, que ya ha dicho que no va a fichar por el Real Madrid, con lo cual desde hoy seguro que es más malo que ayer, en Iniesta, aunque para ello tendrá que jugar algún minuto, y en Torres, para que siga siendo una promesa hasta los 35 años.
Y lo peor es que no se aprenderá. Llegará la Eurocopa y será igual… y el Mundial… y la Eurocopa… Difícil solución, pero no imposible.