lunes, octubre 16, 2006

El Barça de los dos trajes ha vuelto en el mejor momento

Uno de los secretos del éxito del Barça en la temporada pasada fue la capacidad camaleónica de adoptar diferentes trajes en función del partido y del rival. El equipo era capaz de pasar de un estilo técnico, de fantasía y brasileño a otro defensivo e italiano en un mismo partido.

Los enfrentamientos ante el Chelsea o Milan fueron los ejemplos más claros de esa capacidad de adoptar diferentes trajes. El Barça sabía cuando había que jugar de cara a la galería, y cuando había que dejar ir pasando los minutos sin que sucediera nada y sin que el rival fuera capaz siquiera de percatarse.

Ese estilo de juego no lo habíamos apreciado aún esta temporada, ni siquiera en el encuentro ante el propio Sevilla en Mónaco ni en el enfrentamiento en casa ante el Valencia, que eran los dos partidos hasta la fecha que requerían de dicha actitud.

El Barça ayer sufrió mucho en la primera parte, a la finalización de la cual llegó con un resultado favorable debido principalmente a la recuperación de conceptos olvidados como el de máxima concentración defensiva de todo el equipo, prácticamente sin pérdidas de balón absurdas en el centro del campo, un medio centro que cohesionara el centro del campo con la defensa, y que se convirtiera en un tercer central en momentos puntuales, y paciencia en ataque hasta la espera del momento oportuno.

Además, en toda la segunda parte el Barça se dedicó a contemporizar el partido. En ese periodo, más allá del gol de Messi, prácticamente no sucedió nada. El Sevilla que en la primera parte creó muchos problemas con sus rápidos contraataques, en la segunda parte se vio hipnotizado y sin darse cuenta fueron pasando los minutos sin prácticamente rondar la portería de Valdés.

Y esa fue para mí la mejor noticia del partido de ayer, la vuelta del Barça de los dos trajes. Más allá de la victoria, del liderazgo, del retorno goleador de Ronaldinho, del excelente partido de Motta, del golazo de Messi… El Barça volvió a demostrar que está preparado para afrontar los grandes partidos (y el de ayer lo era), y que con la mentalización necesaria, en Londres y Madrid veremos al Barça que fue capaz de vencer en ambos estadios en la pasada temporada.

De la visita a Madrid ya tendremos tiempo de hablar a partir del jueves, y de lo que allí pase dependerá en gran medida de lo que suceda mañana en Bucarest y el miércoles en Londres.

Y lo que pase en Londres nadie lo sabe, aunque se acudirá con la tranquilidad de que el mejor Barça para estos encuentros ha vuelto, y de que el Chelsea no se encuentra en su mejor momento, más si cabe tras las lesiones de sus dos guardametas. No obstante, será un partido extremadamente complicado, e incluso un empate sería un buen bagaje, aunque este conjunto no debe descartar vencer en ningún estadio del mundo.

Vencer en Stamford Bridge supondría dar un golpe moral de dimensiones desconocidas tanto en Champions, como sobre todo en Liga. Porque el derbi del domingo se empieza a jugar este miércoles.

Foto: www.sport.es

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